Eugenio Trujillo Villegas

         Director: Sociedad Colombiana Tradición y Acción

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 De un zarpazo, Rusia quiere aniquilar a Ucrania. La respuesta de Occidente ha sido cobarde, pues hasta ahora no ha hecho casi nada para defenderla. “Nos han dejado solos para defender nuestro Estado”, ha proclamado con angustia el presidente Zelenski. Vladimir Putin, dictador de todas las rusias, el que quería convencer al mundo que el comunismo había muerto, ahora ejecuta un ataque brutal que no es apenas contra Ucrania. Es contra Europa, y más ampliamente, contra Occidente.

La agenda de paz de Putin se convirtió en letra muerta y quedó hecha añicos. Se repite la lucha entre David y Goliat, en la cual Ucrania se defiende con un heroísmo extraordinario y Rusia es el gigante malvado, pero con pies de barro. Lo que Putin suponía que sería un desfile triunfal, resulta que está siendo una operación militar casi imposible. No contaban con el heroísmo del pueblo ucraniano, que durante todo el siglo pasado luchó contra la ignominia de la dominación comunista de la URSS y por ello sufrió el más espantoso genocidio ejecutado por el Kremlin.

Las profundas raíces católicas del país son la principal fortaleza para enfrentar al lobo rojo que embiste. Los rusos atacan con un poderío militar inmenso, pero compuesto en gran parte por mentiras, por oficiales borrachos y por soldados que no quieren luchar. Y Ucrania se defiende con pocos recursos, pero con una fe católica inmensa, con heroísmo admirable, haciendo de la defensa de la Patria una verdadera cruzada.   

Suecia, Finlandia y Polonia están en la mira

Desde hace 80 años ningún ejército europeo invadía a una nación soberana, pues la última vez fue en 1939 cuando Alemania invadió a Polonia y desató la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué pasará en los próximos días? Nadie lo sabe. Pero las consecuencias pueden ser devastadoras para el mundo.

Ya se teme una invasión rusa a Finlandia y a Suecia, para impedirles su ingreso a la OTAN, como lo pretendía hacer Ucrania. Y también se teme una invasión rusa a Polonia, donde está instalado el complejo industrial de Alemania, que por prudencia se negó a construirlo en China. Pero todo dependerá de que Ucrania resista, pues si Rusia no puede con ella, le será imposible invadir otras naciones. 

En un acto que refleja la vergüenza y la torpeza del mundo actual, la ONU no pudo condenar la brutal invasión porque Rusia vetó esa resolución. Esto pasará a la historia como uno de los ejemplos más evidentes de la estupidez humana y de la inoperancia de la ONU.

Las guerras en realidad no comienzan el día en que se dispara el primer fusil. Ellas comienzan desde mucho antes, cuando se inicia el proceso que desencadena la catástrofe. Y esta guerra comenzó el día en que Richard Nixon, presidente de los EEUU, aterrizó en China en 1972 para iniciar un nuevo tipo de relaciones con el comunismo.

Después del abrazo protocolario entre Nixon y Mao Ze Tung, el genocida dictador de China, en los siguientes 50 años la mayor parte del parque industrial del mundo se construyó en China, al interior de un sistema marxista y totalitario dirigido con mano de hierro por el Partido Comunista Chino. Y en forma paralela, casi todo el gas y el petróleo que le dan vida a Europa vienen de Rusia. Hoy, tanto Europa como los EEUU dependen de los dos gigantes del comunismo, que ahora aprietan sus garras sobre la yugular de Occidente.

Si ante la invasión de Ucrania la respuesta de Occidente es débil, China invadirá Taiwán y confiscará las fábricas construidas en su territorio, y Rusia continuará su avance impredecible. Lo que parecen indicar los acontecimientos, no es otra cosa que el fin del mundo que conocemos. Y desnuda la imprevisión de los EEUU y de Europa, que han colocado su sobrevivencia en manos de Rusia y de China. El destino del mundo se reduce a un hilo, que es la resistencia heroica de Ucrania. 

SE CUMPLEN LAS PROFECÍAS DE LA VIRGEN EN FÁTIMA

Los hechos son más graves de lo que se piensa y ponen en evidencia el mensaje de la Virgen en Fátima en 1917. Las profecías hechas por la Santísima Virgen se han cumplido al pie de la letra, y la crisis actual lo ratifica una vez más: “Si atienden mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará”.

¡Esta es la realidad del mundo! Y también la de Colombia, en donde estamos al borde del abismo. En medio de la indolencia, es posible que llegue a la presidencia un delincuente que hace 35 años le prendió fuego al Palacio de Justicia, con magistrados y centenares de personas adentro. ¡Y ahora él y sus secuaces quieren hacer lo mismo con el País entero!

La misma ideología política que ha invadido a Ucrania, es la que quiere también conquistar a Colombia. Ya lo hizo en Cuba, Nicaragua y Venezuela. Y recientemente en Chile y Perú. Pero el objetivo ahora es Colombia, a no ser que el país reaccione con lucidez y escoja bien al nuevo presidente en las próximas elecciones.