Por Sarah Wild

 

Un conjunto de sensores vigilarán las emisiones solares que amenazan las señales GPS y de radio.

Una nueva red de antenas en África estudiará los estragos que causan las tormentas de partículas cargadas procedentes del Sol en las comunicaciones por radio y vía satélite. El pasado marzo, Zambia instaló el primero de los ocho receptores multifrecuencia que se están desplegando por el continente y que se sumarán a otros cuatro que ya funcionan en Sudáfrica. Kenia y Nigeria pronto tendrán los suyos.

La red se integrará en un centro de meteorología espacial que comenzará a operar en Sudáfrica en 2022, y aportará datos en tiempo real sobre el modo en que las tormentas solares alteran la ionosfera, la capa ionizada de la atmósfera superior. Esa distorsión puede ser peligrosa, advierte Mpho Tshisaphungo, investigadora de la Agencia Espacial Nacional de Sudáfrica (SANSA). Las señales entre los satélites y la superficie atraviesan esa región, donde las partículas cargadas pueden generar interferencias. Y las ondas de radio de alta frecuencia que emplean a menudo los servicios de defensa y emergencia deben rebotar en la ionosfera; según Tshisaphungo, las perturbaciones debidas a las tormentas solares «pueden hacer que la ionosfera atenúe, retrase o absorba esa señal de radio».

Sudáfrica ya aporta a las redes mundiales datos periódicos acerca de la porción de la ionosfera situada sobre el país, basados en la información satelital y terrestre obtenida por distintos programas internacionales de meteorología espacial. Gracias a la nueva red, África tendrá acceso ininterrumpido a los efectos locales que produce el Sol en su atmósfera, aseguran los investigadores.

«Aunque existan datos internacionales, si queremos observar lo que ocurre en el continente africano, hay que realizar las medidas en África», sostiene John Bosco Habarulema, científico espacial de la SANSA. El año pasado, Habarulema, Daniel Okoh (investigador de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo Espacial de Nigeria) y sus colaboradores desarrollaron un modelo que predice la densidad de electrones en la ionosfera y sirve para completar vacíos en las mediciones. (Tshisaphungo también participó en ese estudio.) Los nuevos receptores locales aumentarán la precisión del modelo y permitirán que describa las fluctuaciones en todo el continente.

«Necesitamos introducir esos datos en nuestros modelos globales, para tener una perspectiva completa», indica Terry Onsager, físico del Centro de Predicción del Clima Espacial de EE.UU. Y modelizar el comportamiento de la ionosfera resulta crucial, concluye, porque «dependemos cada vez más de tecnologías sensibles a la meteorología espacial».

https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/la-espintrnica-imita-al-cerebro-819/la-ionosfera-sobre-frica-19342