Distancia y Categoría

por Esteban Fernandez.

 

No es cuestión de que me lo contaron, lo sé hasta la saciedad, lo viví, lo conocí a fondo: Andrés Nazario Sargen después de décadas dirigiendo Alfa 66, después de haber organizado decenas de ataques comandos contra el castrismo, después de haber logrado el desembarco de Vicente Méndez en Cuba, vivía en la miseria. Y todavía había quienes lo acusaban de robarse el dinero.

Me consta: Una vez fue a recibirme al aeropuerto de Miami en un cacharro del 51. Hasta miedo me dio montarme en el. Se rio cuando le dije: “Andrés, esto no es un auto, yo creo que es una cafetera”. Y ese mismo carro fue el que tuvo eternamente durante todo su exilio...

Estuve en su hogar, sin dudas el lugar más humilde que yo he estado en toda mi vida. Nos invitó a almorzar a Mario Byrne, a Carlos Hurtado y a Tito Rodríguez Oltsman, trajo a su esposa quien intentó ser ella quien pagara la cuenta. Andrés se sonrió y nos dijo: “Ella es la que está trabajando ahora, yo solo me dedico a Cuba”.

Lo vi unas 30 o 40 veces en mi vida con el mismo trajecito de “apéame uno”. Hasta pena me dio una vez que le dije: “Nazario, si en lugar de tratar de liberar a Cuba te hubieras dedicado a vender naranjas a la salida del "Miami Dade Expressway" estuvieras mil veces mejor económicamente”. Y como él yo puedo citar los nombres de muchos antiguos líderes del destierro cubano...

Ahora viene la otra cara de la moneda, lo increíble: El disidente Eliecer Ávila prácticamente acaba de llegar de Cuba y ya a bombos y platillos anuncia la compra de una bella casa en Florida. Vaya, le ronca, y cuando algunos osan criticarlo o averiguar de donde sale el billete, comienzan a llamarlo “envidiosos”. Cuando otros lo denuncian en Facebook los echan pa’lante y son bloqueados por un mes.

A mi me importa tres pepinos como ni de donde saca el dinero, ni quien le dio crédito para obtener su flamante residencia. A mi plin. Ni lo envidio, ni lo ataco, me es antiflogitínico y antiespasmódico, lo que pienso de él ya lo dije hace bastante tiempo en un escrito llamado: “Eliecer no vengas a bailar en la casa de trompo”, pueden buscarlo en Google. Jamás me he dedicado a perder mi tiempo en polémicas esteriles, cada cual que haga lo que le de su realísima gana, yo solo me doy el lujo de poder decir tres palabras: Distancia y categoría.