EL PARAÍSO PERDIDO

Por Esteban Fernández

La pregunta que yo me hago diariamente es ¿si nos hubiéramos quedado hubiéramos tumbado a Castro o todos hubiéramos cumplido largas condenas carcelarias o hubiéramos caído frente al paredón de fusilamientos? No sé, no tengo una respuesta a eso. Tengo una gran amiga que sufre imaginando a mi madre por el resto de su vida visitándome en Combinado del Este - en la foto- o en Cien y Aldabó.

Muchos cubanos están contentos porque salvaron las vidas y logramos muchas cosas buenas en los Estados Unidos, logramos educar a nuestros hijos en la libertad, y hemos tenido casas, cuentas de bancos, automóviles, pero mientras tanto el amor por Cuba y el deseo por la libertad de la patria para muchos (no para todos) no ha decrecido sino aumentado.

Cuba es principio y fin de todo. Los cubanos (hasta los que por su edad o por su pesimismo se mantienen inactivos en la lucha contra el castrismo) cada día adoramos más a Cuba y cada día deseamos más su libertad. Mientras más tiempo llevamos aquí en el destierro más queremos a Cuba. Cuba deja de ser un país para convertirse en algo sagrado, en algo que luce inalcanzable. Cuba para los cubanos patriotas es algo así como el paraíso para los religiosos.

Queremos ANTES DE LLEGAR AL PARAÍSO que Dios nos conceda ver a una Cuba libre. Les aseguro que yo he visto a ancianos cubanos enfermos en hospitales ( como Angel Torres) dando los últimos suspiros, pidiéndole a la Caridad del Cobre la libertad de Cuba, antes que pedir para ellos su ingreso en el Paraíso. El 99 por ciento de los viejitos cubanos tienen una sola obsesión en la vida NO MORIRSE ANTES DE VER A CUBA LIBRE.

Cuba desde hace mucho rato dejó de ser para muchos de nosotros cuatro letras, ni una isla, Cuba es el centro de todas nuestras conversaciones, es el interés único en ver los noticieros televisivos y en escuchar las noticias en la radio. No hay un solo cubano anticastrista que al escuchar “un parte de última hora” no deje de respirar por unos segundos queriendo oír la palabra "Cuba".

Y después de la palabra "Cuba" escuchar algo que nos conceda una simple esperanza. No, no sabíamos al salir de Cuba que Fidel Castro iba a ser tan malvado y tan testarudo. ¿Cómo imaginar que este monstruo estuvo casi hasta los 90 años aferrado al poder absoluto? Lucía un espantapájaros y seguía ahí.

¿Cómo íbamos a imaginar que nuestro adorado Estados Unidos iba a permitir una tiranía en nuestro país? Mi padre, brillante a la hora (desde enero del 59) de indicarme la maldad de Castro inmediatamente, falló al creer que este gran país desembarcaría los “marines” en nuestra nación ese mismo año.

Y pasan las décadas y CUBA CRECE en nuestros cerebros, ya no existe un solo país MÁS GRANDE QUE EL NUESTRO, no hay un solo himno nacional más bonito que el nuestro, ni una bandera más preciosa que la nuestra. Y creemos firmemente que nosotros tenemos señoría en el sufrimiento, no entendemos ¿por qué invadir a Irak primero que a Cuba?

Y todavía escucho a quienes sostienen que los Estados Unidos deben invadir urgentemente a Venezuela. Y yo pregunto ¿por qué, porque tiene petróleo? Si Venezuela tiene petróleo nosotros tenemos ríos de sangre vertidos por los Castro. Cuba PRIMERO. Para Cuba hace rato que YA ES HORA.

 

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