EN LA TIERRA DE LOS CIEGOS "EL TUERTO” ES REY

Por Esteban Fernández

Les hablé ayer de que el sucesor -porque no tienen a nadie mas para mantener eternamente en pie el CASTRISMO- es Alejandro Castro Espín. Pero considero necesario aclarar mas las cosas para que no quede simplemente como una opinión mía que vengo exponiendo desde hace muchos años.

Lo primero que debemos analizar y preguntarnos es ¿A quién aceptarían los generales, coroneles y tenientes coroneles como sucesor y dictador tras la verdadera salida del poder de Raúl Castro? Digo “verdadera” porque hasta ahora es un simple paripé.

Hoy en día estos militarotes ni pinchan ni cortan, son simplemente unos mini monstruos subordinados a la pareja de monstruos, pero eliminado o muerto "El cundango en jefe" estos cobrarían una importancia vital.

A través de 60 años -Fidel primero y Raúl después- se han burlado de los cubanos y de la opinión pública mundial dando a entender que existe “un tercer hombre” listo para asumir el poder en caso de que faltaran ellos. Han sido unos obedientes señuelos.

Desde el mismo 1959 ya la gente comenzó la pejiguera de decir que el sucesor sería Camilo Cienfuegos. Quizás eso fue lo que le costó la vida al “Señor de la Vanguardia”. Y de ahí en lo adelante han desfilado 10 o 12 individuos con la ridícula “posibilidad” de ser unos magníficos sustitutos.

Desde luego, los Castro nunca trataron de convencer a esta claque de generales y coroneles de que acepten a estos advenedizos. Al contrario, siempre los han reunidos a puertas cerradas y les han explicado que “No se preocupen que estos Aldana, Robaina, Lage, Pérez Roque, Alarcón, son unos botafumeiros completamente desechables”. Y tarde o temprano siempre han cumplido con sus palabras en ese sentido y los han lanzado por la borda para beneplácito de la gendarmería que jamás los vio de buena gana.

Hoy en día pasa igual: Han puesto de cipayo a Miguel Díaz Canel, un ser completamente anodino, que ha engordado 120 libras, que los altos jefes del Ministerio de las Fuerzas Armadas no utilizarían ni para sacarles los pastores alemanes a orinar.

Pero, mientras tanto, se repite en el exterior la tonta teoría de que “Este será el hombre que tomará las riendas de la dictadura”. Y hasta predicen que no será un dictador y que “con él si se podrá negociar”. Puras pamplinas.

¿El pueblo de Cuba aceptaría a un civil con cara de buena gente y mejores modales que los Castro? Claro que sí, pero el pueblo cubano no cuenta para nada y aceptaría hasta al biznieto de Raúl que tiene siete años de nacido siempre y cuando fuera respaldado por los órganos de represión...

¿Los generales admitirían a uno de ellos (como Leopoldo Cintra Frías, o López Miera) para ponerse al frente de la situación? Por supuesto que sí, pero Raúl Castro nunca brindaría esa solución simplemente porque entonces la “revolución” dejaría de ser “castrista” y poco a poco el castrismo llegaría a ser vilipendiado.

Entonces ¿tolerarían los generalotes a los hijos de Fidel Castro? No, estos son simplemente unos vive bien, unos descarados, unos chulitos de café con leche. Fidel Castro se ocupó de convertir en esbirros a miles y miles de cubanos, mientras sus hijos han salido unos payasitos, mujeriegos y vagos consuetudinarios.

¿Los disidentes? Bueno, con los disidentes han hecho lo mismo que con los ficticios “terceros hombres”: se han sentado con la plana mayor de la nomenclatura y les han explicado que “Ni caso le hagan a eso porque si pasan una línea roja trazada por ellos los barren del mapa o los destierran en Miami”. Lean bien esto: Si les dan la orden verdadera a los apapipios, y ponen a al monstruo de Artemisa Ramiro Valdés al frente de ellos, les arrancan hasta las tiras del pellejo a cuanto opositor se les ponga en el camino.

Entonces hay que observar detenidamente a la prole de Vilma y Raúl. Bueno, quede claro que los altos militares jamás aceptarían a una mujer para dirigirlos a ellos. Así es que Deborah y Mariela sólo pudieran ocupar el puesto simbólico que usurpó su madre.

Por lo tanto, pongan toda su atención y coloquen en la mirilla de cuanto rifle exista a Alejandro Castro Espín, porque ya –estemos muy claros en esto- cuando hace su entrada en todos y cada uno de los predios gubernamentales se orinan en los pantalones los generales, los coroneles, mientras a Díaz Canel le da descomposición de estómago.

Y acuérdense que se los digo: va a dar más paredón- para asegurarse en el trono- que el que dieron su tío y su padre en 1959....

 

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