LA ASCENSION DEL SEÑOR

(“Domingo 2 de junio de 2019”)

Padre Joaquín Rodríguez

Queridos hermanos:

Hoy celebramos la Ascensión del Señor a los Cielos. Este acontecimiento de la vida de la Iglesia es relatado en el libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 1-11) y en los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Hoy proclamaremos el Evangelio según San Lucas (24, 46-53), evangelista del presente ciclo litúrgico que, como podemos comprobar al comparar ambas lecturas, viene a ser la primera parte de una obra más extensa que se prolonga en el libro de los Hechos.

Termina san Lucas su evangelio relatándonos la Ascensión de Jesús y así también comienza el libro de los Hechos; de ese modo la Ascensión viene a ser presentada también como puente entre el tiempo de Cristo en la tierra y su presencia plena y continua en su Iglesia: La Iglesia de los Apóstoles, la Iglesia del Espíritu; acontecimiento que, en Pentecostés, celebraremos el próximo Domingo.

Por su parte San Pablo, en su carta a los Efesios (1, 17-23), nos habla del mismo hecho y nos propicia el poder adentrarnos en su significado mistérico; resumen teológico que nos permite avanzar en el significado del “Misterio revelado en la Ascensión”, misterio que incide en nosotros los discípulos de todos los tiempos. Misterio que convoca, en cada creyente, su propia vocación cristiana vivida en Cristo, a proclamarlo de palabra y con la vida y, finalmente, alcanzar con El la Gloria: Verdadera meta del cristiano.

La Ascensión de Cristo se halla íntimamente ligada a su resurrección, como lo hace notar el evangelio de San Lucas. Está presente en la intención del Evangelista asociar el retorno de Jesús hacia su Padre con el acontecimiento pascual, presentando la resurrección y la ascensión como un único movimiento que conduce al Señor a su gloria.

La Ascensión, como misterio de gloria, no supone para Cristo una evasión de nuestra condición humana: Jesús prometió a los suyos permanecer con ellos hasta la consumación del mundo. De igual suerte, la contemplación del cielo no entraña una evasión para los cristianos: Si los ángeles recuerdan a los apóstoles que el Señor volverá es para que regresen a sus tareas, a la misión que han recibido de dar testimonio de cuanto han visto.

La carta a los Hebreos, alternativa de la lectura apostólica para este día, nos presenta otra mirada y no sólo una que sea complementaria sino iluminadora de la esencia misma del Misterio de Cristo revelado en la Ascensión. Así nos dice en el capítulo 9, 24ss. en relación al aspecto sacerdotal de este Misterio único y central en la fe cristiana: “Cristo no entró en el santuario de la antigua alianza, construido por mano de hombres y que sólo era figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para estar ahora en la presencia de Dios, intercediendo por nosotros”.

 

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