LOS HEREDEROS DE LOS DIABLOS

Por Esteban Fernández

Este adefesio en la foto es la hija del Che, pero vayamos al grano: Todos conocemos la miseria imperante en Cuba. La carencia de alimentos, de viviendas, la falta de libertad y de locomoción. A través de 60 los cubanos han sido degradados, adoctrinados, discriminados y obligados por las circunstancias a abandonar al país o vivir en infrahumanas condiciones. Salidas clandestinas o prisión por comprar o vender uns simples pellejos de carne de puerco de contrabando, esa es la disyuntiva.Y ahora que se conformen con comer avestruz por la libreta.

Sin embargo, lo que resulta extremadamente interesante es que los Castro -y sobre todo sus herederos- no se tragan y quieren ver a mil kilómetros de distancia a la sufrida y depauperada población cubana. Para los malditos descendientes de los Castro los cubanos son como la lepra o la peste bubónica. Observe usted que antes de morir - como dando el ejemplo a seguir- el tirano sólo se reunía y recibía en Jaimanitas a extranjeros.

Es decir, no es como que la hija de Fidelito Castro, Mirtha María Castro Smirnova, visita al Solar del Reverbero, conoce a Yustafé -un negro estibador de los muelles- se enamora de él, comienzan a noviar y este le hubiera pedido la mano de su hija al difunto "Fidelito" -el primogénito de Fidel Castro- para casarse con ella.
Estemos claros en que tampoco José Raúl y Fidel Antonio Castro contraen nupcias con las humildes hijas de un pobre lector de tabaquería o un obrero de la construcción, ni con una residente de El Fanguito y mucho menos con una pobre jinetera.

En primer lugar, Mirtha María no pasa por una calle donde exista un solar, si la obligaran a ir allí se vomitaría al entrar, al moreno ni lo saludaría, y si Fidelito simplemente se hubiera enterado que al estibador le gustó la muchachita hubiera tratado por todos los medios de que le echen seis meses de cárcel por atrevido e igualado.

Por favor, usted vaya a Google y busque a los herederos de los dos Castro para que usted vea que parecen unos príncipes y princesas. A esos muchachos nunca les han faltado los buenos jamones, los mejores perfumes franceses, la ropa importada, los viajes, los arbolitos de Navidad, las mejores escuelas nacionales -sólo para ellos- y academias y universidades para millonarios en el extranjero. No han padecido ni un segundo de penuria.

El populacho no les sirve ni de mano de obra porque a la hora de pintarles las casas, o cortarles la hierba, o levantarles un muro, no van a buscar a un plebeyo en “Llega y Pon”, ni en Los Sitios, ni en Carraguao, ni en Jesús María, sino que se valen del Ministerio del Interior y piden que la Seguridad del Estado les envíe a Agentes que no molesten a la prole de los generales, ministros y de los jerarcas del Partido. Nada de quererse congraciar ni compartir con los aristócratas herederos de la nueva clase. A la chusma -a “la negrada” como ellos les llaman- no la quieren ver ni en pintura.

El más atrevido y promiscuo es Antonio Castro que cuando le gusta una jeba aunque sea “una muerta de hambre” trata de colarla en Punto Cero para echársela al pico. Hasta que su bruja madre la descubre y la saca de sus predios a cajas destempladas. A este tipejo la lujuria le impide discriminar a las plebeyas que estén buenas.

Otra excepción a la regla es la regordeta Aleida Guevara (en la foto que encabeza este artículo)-hija del Che- que se acuesta con el macho que le gusta sin importarle su precedencia social. Dicen que en Angola la doctora Guevara hizo correr ríos de semen.

Pero en términos generales se ligan y se casan entre ellos y a veces los compromisos amorosos son producidos por sus todopoderosos padres y abuelos. No es como que Luis Alberto Rodríguez (hijo del fallecido general “Gallo Ronco”) se enamoró locamente de la poco agraciada Deborah Castro sino que fue simplemente una yunta que le ha dado pingües ganancias, se divorció pero ya es dueño de media Cuba y me quedo corto. Parece que este gallito le gusta más a Raúl que a su hija.

Mientras los cubanos “de a pie” no ven ni un bisté hace 20 años estos cacho de descarados inconscientes y racistas lo mismo están en una mansión en Varadero, o en la Riviera Francesa, o en Cancún, que estudiando en Sevilla, en Munich o en la Sviz Università della zera italiana.

No hay un solo miembro de la parentela Castro que se conduzca como los que ellos consideran “la plebe” o ¿es que los nietos del desaparecido tirano y o de su medio hermano "el chicle masticado" se parecen a los hombres y mujeres que llegan de Cuba hoy en día?

Y...de contra les pongo la foto de los rocanroleros hijos del presidente títere Miguel Díaz Canel que viven la dulce vida mientras los cubanos ahora tendrán que comer jutías.

 

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