UN GRUPO DEL EJÉRCITO CONTRA LA CUBANIZACIÓN DE VENEZUELA

Según el general retirado Antonio Rivero, los momentos ideales para amalgamar la disidencia fueron los cursos de formación en las distintas disciplinas.

CARACAS.- Un grupo de tenientes del Ejército venezolano no se prosterna ante la cubanización que ahora preside Nicolás Maduro. Tampoco consiente la corrupción dentro del chavismo. El líder afectivo de los oficiales es un general retirado que tomó un fusil para defender a su familia.

Tal como publica el periodista Javier Ignacio Mayorca en el portal El Estímulo, con el pasar de los meses y la agudización de la crisis económica en el país caribeño, los primeros tenientes fueron avanzando en sus críticas hacia el estamento gubernamental. Según el general retirado Antonio Rivero, los momentos ideales para amalgamar la disidencia fueron los cursos de formación en las distintas disciplinas. En ellos, tal y como sucedía en los años ochenta del siglo pasado, los compañeros de promoción tenían permiso para viajar a Caracas, se veían las caras una vez más y podían hablar con cierta confianza. De resto, tenían que pasar sus jornadas dispersos en unidades castrenses a lo largo y ancho del país, y solo se veían aquellos que tenían cierta proximidad geográfica.

Rivero, quien también es exjefe de Protección Civil, ahora en el exilio, afirmó que los aspectos que más molestaban a estos jóvenes eran la penetración cubana en distintos niveles de la Fuerza Armada Nacional y la corrupción rampante en el Ejecutivo, algo que la épica oficialista también invocó como justificación para los fallidos golpes de febrero y septiembre de 1992, que catapultaron a la fama al teniente coronel Chávez Frías.

Estrella Vitora no termina de entender la razón por la que su esposo, el general de brigada retirado Ángel Vivas, ha sido tratado con tanta rudeza en los calabozos del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).

¿Será por la amistad de este oficial con el general en jefe Raúl Baduel? Ella no quiso elucubrar al respecto. La noche del miércoles 10 de mayo de 2017, durante una breve conversación, utilizó la mayor parte del tiempo en detallar las lesiones ocasionadas al general durante un mes de estadía en los calabozos del Helicoide. Horas antes, sus dos hijas tuvieron la oportunidad de verlo luego de un prolongado confinamiento. El militar de marras apenas podía caminar debido presuntamente a las lesiones, relató la mujer.

Según El Estímulo Vivas fue el oficial que, en 2008, aún en servicio activo, exigió la eliminación del aciago lema “Patria, socialismo o muerte” de las comunicaciones oficiales de la Fuerza Armada Nacional (FNA). Llevó el punto a un juicio en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y desde luego lo perdió. Terminó execrado.

El general fue detenido el 7 de abril de 2017 mediante una aparatosa operación, en la que simularon un accidente en la calle Maracaibo de Prados del Este, cerca de su casa, con la finalidad de llamar su atención y hacerlo salir desarmado del inmueble. En ese momento lo sometieron. Luego, fue presentado ante el tribunal primero de control militar de Caracas. Su esposa Estrella Vitora afirmó que le imputaron traición a la patria y otros delitos, pero aclaró que hasta el miércoles no habían tenido acceso al expediente instruido contra él.

Aunque el movimiento comenzó a gestarse en 2015, no fue sino en la segunda quincena de marzo de 2017 cuando Contrainteligencia Militar comenzó a perseguir directamente a sus principales actores.

Algunos oficiales subalternos declararon en la instalación del SEBIN Boleíta en la capital de Venezuela. Eran tantos que fue necesario ampliar la zona de seguridad alrededor de la sede, ubicada en el medio de una zona industrial. El 20 de marzo, cuando ya estaba todo descubierto, el primer teniente Alfredo Rodríguez Contreras escribió una carta y la posteó en el sitio de Facebook de la promoción. Denunció una “intensa persecución política” no solo en su contra sino también en la de otros compañeros de armas. “Hemos adoptado una posición contraria al régimen castrocomunista, narcotraficante y corrupto”, afirmó.

Rodríguez aseguró que dentro de la FAN existen otros oficiales que piensan como él: “En el seno de la Fuerza Armada Nacional existimos militares comprometidos a la restauración del orden democrático y el hilo constitucional”. Luego, el proceso se desarrolló violentamente. El viernes 24 de marzo, la comandancia del Ejército envió a todas las unidades un radiograma para convocar a Caracas a todos los oficiales de la promoción 2012, “indistintamente de su ubicación geográfica y situación —permiso, vacaciones, reposo, etc.”.

La reunión estaba pautada para el lunes siguiente en el salón Sol de Carabobo de Fuerte Tiuna —principal componente armado del país. La propia circular indicaba que los asistentes debían llegar a Caracas el domingo, para evitar cualquier retraso. Esta convocatoria tan atropellada y específica era un indicador claro de que el juego ya estaba descubierto. La sospecha generalizada era que de allí muchos irían a prisión. A los demás los dejarían horas allí escuchando arengas de los generales que ya no les inspiran ninguna credibilidad.

El Estímulo reseñó que la reunión fue suspendida el fin de semana. Para ese momento, Rodríguez Contreras y sus compañeros de promoción, los primeros tenientes José Méndez Sánchez y Ángel Mogollón Medina, estaban muy cerca de cruzar la frontera a pie y pedir refugio al gobierno colombiano. Luego haría lo propio un oficial técnico.

Mientras tanto quedaban en custodia decenas de tenientes y primeros tenientes sospechosos de complotar contra Maduro junto a la promoción 2012. También estaban el capitán Ángelo Heredia y el coronel retirado Ricardo Somascal, involucrados en una supuesta conspiración junto a dirigentes de un ala del partido socialcristiano Copei.

El Gobierno tardó tres semanas en detectar la presencia de los oficiales en Colombia. El 23 de abril solicitaba al presidente Juan Manuel Santos la detención y repatriación de lo que calificaron como “desertores”.

En territorio neogranadino, Méndez, Mogollón y Rodríguez Contreras grabaron un video en el que inicialmente participaría el grueso del movimiento gestado en el Ejército. Era el plan. Las evidencias ponían al trasluz las similitudes con lo ocurrido en abril de 2002, cuando un grupo de oficiales encabezado por el vicealmirante Héctor Ramírez Pérez pidió desconocer la autoridad presidencial. Pero ahora los que se pronunciarían no tenían más de siete años de servicio. Para ese momento, muchos de los que respaldarían con su presencia este pronunciamiento ya se encontraban detenidos o bajo investigación formal en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

Según Rivero, hay más de veinte oficiales detenidos y otros ochenta que han sido llamados a declarar. Esto implica que, si salen indemnes de este trance, sus carreras se verán seriamente comprometidas. Un exjefe de Inteligencia indicó que las pesquisas también abarcan a otras dos promociones del Ejército, además de la Diego Jalón. Igualmente a los militares que se graduaron ese 8 de julio de 2012 en los otros componentes de la Fuerza Armada.

Los detenidos han ido a engrosar la población del Centro para Procesados Militares de Ramo Verde, en Los Teques. Al igual que Vivas, les imputan traición a la patria, así como instigación a la rebelión, entre otros delitos.

http://www.diariolasamericas.com/america-latina/un-grupo-del-ejercito-contra-la-cubanizacion-venezuela-n4122031

 

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