ARGENTINA, ANTE UNA NUEVA ERA EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES

Por George Chaya

El kirchnerismo ha elegido la confrontación sistemática con casi el mundo entero y ha dejado en una situación de profundo aislamiento al país. Mauricio Macri, el presidente electo, tiene una agenda distinta.

El presidente electo Mauricio Macri imprimirá acciones energizantes a la política de relaciones internacionales, y con ella crecerá la imagen de una Argentina en el mundo, que sin dudas volverá a ser un país inserto dentro de la comunidad internacional desde la credibilidad y confianza, con todo lo que ello significa en un marco de recuperación de un país predecible.

Una de las medidas que el ahora presidente electo anunció es que "pediría la suspensión de Venezuela del Mercosur durante una cumbre de este organismo que se celebrará el 21 de diciembre en Paraguay".

El presidente Macri exigiría la suspensión de Venezuela en esa cumbre si hay fraude en las elecciones del 6 de diciembre en Venezuela y si los presos políticos de venezolanos –incluyendo el líder opositor Leopoldo López– no son liberados para ese entonces. "Si esas dos cosas no son corregidas para ese momento, en la posición del presidente de todos los argentinos, Venezuela claramente no estará cumpliendo con la cláusula democrática del Mercosur".

Sobre los bloques económicos y políticos de América del Sur, Mauricio Macri ha dicho que su prioridad será forjar una "alianza estratégica" con Brasil para, conjuntamente, iniciar conversaciones de unidad con el bloque de la Alianza del Pacífico. Hasta ahora, el kirchnerismo había sido reticente a un acercamiento a ese bloque, al que Venezuela y Bolivia se han referido como demasiado cercano al "imperialismo" norteamericano.

Sobre Irán, también el presidente Macri ha dicho que pediría la anulación del acuerdo entre la Argentina y la República Islámica.

En materia de relaciones con los Estados Unidos, Macri ha dicho que renovaría el vínculo bilateral y que la prioridad con Washington sería coordinar esfuerzos conjuntos en la lucha contra las drogas. El gobierno del presidente Mauricio Macri también reduciría significativamente la retórica antiestadounidense que ha manejado el kirchnerismo desde hace al menos 7 años.

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha elegido la confrontación sistemática con casi el mundo entero y ha dejado en una situación de profundo aislamiento al país. Hay que ir hacia el mundo, hay que recuperar mercados perdidos por políticas inadecuadas y caprichosas y el presidente electo parece interpretar esta situación, por lo que ha planteado una apertura significativa en materia de política exterior.

Los políticos suelen decir muchas cosas para diferenciarse de sus rivales, pero en este caso, a mi juicio, Macri cumplirá con sus promesas en materia de política exterior, por la sencilla razón de que Argentina ha sido víctima de políticas kirchneristas erróneas y el país no tiene más remedio que restablecer sus relaciones con los mercados más grandes del mundo, es decir Estados Unidos y Europa después de, al menos, 7 años de autoaislamiento.

La economía de Argentina no ha crecido durante los últimos cuatro años, los precios internacionales de las materias primas se han desplomado y sus amigos más cercanos, Venezuela, Rusia y China, están sufriendo una desaceleración económica o un quebranto absoluto, como es el caso venezolano.

La política exterior de Argentina va a cambiar y mucho con el triunfo electoral de Mauricio Macri. Y ese cambio será positivo para el país. Lo colocará en el lugar que nunca debería haber dejado en el concierto de las naciones democráticas. De aquí en más, la política exterior deberá ser una política de Estado, suceda quien suceda en los diferentes gobiernos.

 

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