A CUBA

(Al partir)

Bonifacio Byrne, 1896

Quebrantado el espíritu, perplejo,

huyo del árbol y abandono el nido:

¡seré un náufrago más que anda perdido

detrás de una esperanza y un reflejo!

¡Escudríñame el alma! Aunque te dejo,

jamás tu nombre entregaré al olvido,

pues mi amor por la patria siempre ha sido

puro y fragante como el vino añejo.

Recibe mi doliente despedida,

que si no vuelvo a la natal ribera

a dejarte en un ósculo la vida,

feliz tiene que ser mi hora postrera:

¡el cielo me dará la bienvenida

si le llevo un girón de tu bandera!

 

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