MARTÍ

Por Mercedes García Tudurí

(Cuba, La Habana 1904-Miami 1997)

A ti te queda estrecha toda expresión verbal.
¿Qué voz podrá ser digna del elevado acento
que en tu cordaje de oro vibró con el aliento inmortal?
¿Quién puede al mismo tiempo ser áncora y ser vela
para entender la extraña ruta de tu existir?
¡Tuviste el ala ingrávida que libremente vuela
y fuiste como inmóvil y profunda raíz!

Buscando tu presencia sólo acierto a evocarte
como una letanía de símbolos: ¡crisol
y fragua, solitaria estrella, cumbre de angustia
muerte cara al sol!

Hay un cálido efluvio que nos une y hermana.
Sé que de ti proviene, que tu virtud lo emana
para que nos exalte con su rara bondad...
¿De qué cantera ignota salió tu estirpe humana?,
¿de qué fuente de luces brotó tu claridad?

Eres el verdadero camino de la Patria,
presencia de su vida, savia de su tesoro.

Quemaste al hombre interno, y en su lumbre de oro
te ofrendaste, en perenne función de humanidad...
¿Quién como tú ha podido reunir en la cima
igualdad con justicia, libertad con decoro,
rosas de enero y junio de perdón y amistad?

¡Forjador de almas libres, solitario Maestro!
(¡Cuánto dolor hallamos en tu oración del huerto!
¡Qué agonía en tu vida, qué esperanza en tu cruz!)
Preparaste los surcos, regaste la semilla
y abonaste con sangre tu sembrado de luz.

La lanzada traidora tu costado mancilla
y nos muestra el milagro de tu blanco rosal...
¡Peregrino de América, cantor de ensueños píos,
frente que albergó el rayo del inmortal fulgor,
Martí, pupila insomne que descansó en Dos Ríos su dolor!

Creo por ti en la Patria y espero en el mañana.
Confio en el futuro y en la bondad humana,
en el premio del bueno y en el triunfo del bien.
¡Por ti sé que hay un crédito de amor que nos ampara
contra la deuda torpe que la maldad creara!
¡Por ti en los míos creo y en los otros!…
¡Amén!

BIOGRAFIA

Educadora, poeta y filósofa cubana, nacida en La Habana el 21 de abril de 1904 y fallecida en Miami el 25 de mayo de 1997. Fue una de doce hijos de Emilio García Rizo, capitán veterano de la Guerra de Independencia de Cuba, y de Ana María Tudurí y Núñez de Villavicencio.

Con 17 años se licenció en Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana, en la que asistió a clases como oyente hasta cumplir la edad legal y se presentó a todos los exámenes en unos meses. En dicha Universidad obtuvo los doctorados en Filosofía y Letras (1925), Pedagogía (1934) y Ciencias Políticas, Sociales y Económicas (1952), así como una licenciatura en Derecho Diplomático y Consular (1949).

Mercedes García Tudurí impartió su primera clase a los 19 años en el Instituto nº 1 preuniversitario de La Habana, que años más tarde dirigió. Cuando se fundó en La Habana en 1946, por agustinos norteamericanos, la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva, fue designada profesora de Filosofía y Sociología de la Facultad de Educación, facultad de la que más tarde llegó a ser decana.

En 1924 contrajo matrimonio con José Luis Coya Rodríguez. Mercedes García Tudurí fue presidenta de la Sección de Filosofía del Ateneo de La Habana, presidenta de la Junta de Educación, miembro del Consejo Superior de Defensa Social de la República y del Consejo Nacional de Educación y Cultura de Cuba, presidió la Sociedad Cubana de Filosofía y fue miembro de la directiva del Lyceum de La Habana.

Salió al exilio en 1960. En los Estados Unidos ejerció el magisterio en Marygrove College en Michigan, y en Biscayne College, transformado luego en Saint Thomas University (sucesora en el exilio de la Universidad de Villanueva de La Habana), en Florida, donde enseñó Filosofía y Literatura Española. Aquí impartió sus últimas clases con 90 años, edad a la que se jubiló.

Fundó en 1977 la Sociedad Cubana de Filosofía (Exilio) que presidió, fue miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y de la Academia de Doctores de Madrid. Durante el bienio 1978-1979 presidió el Círculo de Cultura Panamericano.

Recibió numerosos reconocimientos nacionales e internacionales. Entre ellos el doctorado honoris causa por Saint Thomas University en 1981, y la Cruz Pro Eclessia et Pontífice otorgada por Su Santidad Juan Pablo II, «para destacar su contribución excepcional en el campo de la educación», que le fue entregada el 6 de abril de 1997, pocas semanas antes del 25 de mayo, cuando falleció en Miami.

 

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