LA FUGA DE LA TÓRTOLA

José Jacinto Milanés

(Cubano 1814-1863)

¡Tórtola mía! Sin estar presa,
Hecha a mi cama y hecha a mi mesa,
A un beso ahora y otro después,
¿Por qué te has ido? ¿Qué fuga es ésa,
Cimarronzuela de rojos pies?

¿Ver hojas verdes sólo te incita?
¿El fresco arroyo tu pico invita?
¿Te llama el aire que susurró?
¡Ay de mi tórtola, mi tortolita,
Que al monte ha ido y allá quedó!

Oye mi ruego, que el miedo exhala.
¿De qué te sirve batir el ala,
Si te amenazan con muerte igual
La astuta liga, la ardiente bala,
Y el cauto jubo del manigual?

Pero ¡ay! tu fuga ya me acredita
Que ansías ser libre, pasión bendita
Que aunque la lloro la apruebo yo
¡Ay de mi tórtola, mi tortolita,
Que al monte ha ido y allá quedó!

Si ya no vuelves, ¿a quién confío
Mi amor oculto, mi desvarío,
Mis ilusiones que vierten miel,
Cuando me quede mirando al río,
Y a la alta luna que brilla en él?

Inconsolable, triste y marchita,
Me iré muriendo, pues en mi cuita
Mi confidenta me abandonó.
¡Ay de mi tórtola, mi tortolita
Que al monte ha ido y allá quedó!


ANALISIS DE SU OBRA.

La primera generación de los poetas románticos cubanos encuentra en Milanés a uno de sus más legítimos representantes, por su íntimo sentido de los ideales cubanos de su tiempo; precisamente "La fuga de la tórtola" manifiesta el afán de libertad, sin separarse del canto a la naturaleza, ya con proximidad al criollismo. Lo distinguen también cierto tono moralista en algunos poemas y asimismo anticipos de los Versos sencillos de José Martí. Entre sus poemas más destacados, figuran "De codos en el puente" y "El beso", en los que denota su prístino interés por la reflexión y el tema del amor. Cultivó con acierto el teatro.

 

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