OBRA DIVINA

Efrain Canella

Un asturiano que desde el invierno de Gijón añora la primavera de Cuba.

 

 

Se detuvo el Creador

en su labor creativa

y pensó en hacer más viva

la magnitud de su Amor.

Con la pintura mejor

decidió hacer maravillas

y cuatro cosas sencillas

reunió en perfectas balanzas

para esmerarse en Matanzas

con el pueblo de Amarillas.

 

Pintó una larga sabana

bañada por los fulgores

del sol y sus resplandores

y hermosura soberana.

Con su paleta liviana

un río plasmó y un monte

en donde trina el sinsonte

entre espesos maniguales

y marcan las palmas reales

las líneas del horizonte.

 

Puso mujeres divinas,

dulces, lindas, laboriosas

y pintadas mariposas

y en sus arroyos ondinas.

Pintó sutiles neblinas

en sus mañanas de estío

y en las orillas del río

donde abundan curujelles

dejó que los mansos bueyes

vagasen a su albedrío

 

Una acuarela bordó

en las márgenes de ensueño

del Hanábana risueño

que con su firma avaló.

Por su campiña dejó

mil encantos delicados,

brisas que besan los prados

plagados de florecillas

y en el pueblo de Amarillas

sus mimos más refinados.

 

Y en estos versos me fundo,

libre el alma de añoranzas,

para opinar que en Matanzas

está lo mejor del mundo.

Quien dude de lo profundo

de esta clara afirmación

coja un barco o un avión

y viaje sin más pensarlo

para poder comprobarlo,

verá que tengo razón.

 

 

 

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