ROMANCE POR LA CARIDAD DEL COBRE

Por Alfredo M. Cepero

Contexto: Este poema fue escrito a principios de 1961 cuando ya se encontraban en marcha los planes para la invasión de Cuba que terminó en la cobarde traición de los invasores por el Presidente Kennedy.

 

En la esquina del exilio

bebe el dolor de la ausencia

un pueblo que está buscando

calor de patria y bandera,

y lanza sus sentimientos

como raudales de flechas

hacia las altas montañas

de nuestra Virgen Morena.

 

La dulce virgen de todos

que es sol y luna y mañana,

que reunió en la tormenta

hombres de todas las razas

y fué símbolo unitario

de corazones y espadas.

Que en rojo surco de guerra

sembró semillas de patria:

primero uniendo fusiles,

después fundiendo las almas.

 

Para estar cerca del cielo

pidió un santuario en las lomas,

se lo pintaron de blanco

como las albas palomas.

 

Si en la ventana del monte

la luz del día se asoma,

hombres que sufren elevan

una plegaria de roca.

Si el paredón bolchevique

baña la sangre patriota

tambien se tiñe de rojo

mejilla de mi patrona.

Si garra de comisario

se clava en niño y matrona,

desanudando quereres

y reescribiendo la historia,

tu larga lágrima amarga

salpica de sal la aurora,

y los fusiles descubren

nuevos senderos de gloria.

 

Hoy los cubanos tenemos

dos puertas para encontrarte:

celeste puerta de muerte,

puerta viril de combate.

Los niños no son mas niños

y son mas madres las madres,

ellos se hicieron adultos

en el valor de ser mártires,

y Cuba está florecida

de mil Marianas Grajales.

 

Este es tu pueblo de azúcar

que se ha tornado en acero,

para ajusticiar rencores

con pasaporte extranjero.

Este es tu pueblo que busca

tu amor entre los luceros

porque una hoz siberiana

cegó la patria de afectos.

 

Mas todos dirán presente

en la hora del silencio,

y un repicar de campanas.

y un andar hacia lo nuevo,

y un sacrificio conjunto

sin previo aviso ni acuerdo,

será el final del oprobio

y del amor el comienzo,

para pintarte de fiesta

las paredes de tu emplo

y ofrecerte en desagravio

la devoción de tu pueblo.

 

 

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