LOS MUCHACHOS DEL GATILLO ALEGRE

Por Hugo J. Byrne

Un buen amigo y antiguo compañero de armas en Fort Jackson, Ramón Gómez., me envía una información totalmente desconocida para mí. Entre sus comentarios en relación a mi trabajo "Setenta y cinco años" sobre el Día "D", Gómez me dice que cuatro cubanos participaron en la "Operación Overlord". Gómez agrega que uno de ellos era Emilio Tró (no sé si se escribe con o sin acento, pues lo he visto de ambas formas). Este trabajo no es específicamente sobre Tró. Es sobre una época de Cuba, donde nací y residí hasta los 26. Puedo agregar que esa época dejó una impresión indeleble en mi memoria.

Supe de la existencia de Tró el mismo día de su muerte en una balacera en el reparto Orfila de la Ciudad de Marianao. Esta sangrienta reyerta es el equivalente cubano a la matanza del día de San Valentín en el Chicago de la década anterior. La diferencia indiscutible entre la llamada "mafia" en Estados Unidos y la violencia por ese entonces en Cuba, es que los pandilleros de la primera tenían como único objetivo el lucro ilegal. Sus aspiraciones eran hacerse ricos y disfrutar de su capital mal habido dentro del mismo ambiente político y económico donde nacieron y crecieron. Si luchaban a muerte entre ellos, era por el control de actividades ilegales, cómo el juego ilegal, la prostitución y, más tarde el tráfico de estupefacientes. En cambio, los llamados "grupos revolucionarios" o "grupos de acción", como deseaban llamarse los pandilleros de Cuba, tenían esencialmente objetivos políticos. Derramaban la sangre de sus oponentes para ello. Cuando se enfrentaban con las autoridades, era siempre una acción defensiva buscando una posible vía de escape.

Hay que aclarar que la República nació en medio de una disputa política violenta, causando dos intervenciones de Washington. Esto nada tiene que ver con el desate de violencia sui generis después de 1945, al terminar la Segunda Guerra Mundial. Regresemos a los personajes del tiroteo en el Reparto Orfila. El lector debe tener en cuenta que estoy usando mi memoria y ésta a veces traiciona.

Los atacados eran todos los residentes o huéspedes de la casa de Antonio Morín Dopico, oficial de la Policía Nacional. Además estaba su esposa en avanzado estado de gestación, su hijita de unos dos o tres años y el líder revolucionario Emilio Tró, dirigente y fundador de la "Unión Insurreccional Revolucionaria" (UIR) y Manuel Villa, otro miembro de UIR. Uno de los miembros de UIR aparentemente era Fidel Castro Ruz, aunque éste siempre lo negara. Castro, no estaba en la casa de Morín ese día.

Los atacantes eran el Capitán de la Policía Nacional Mario Salabarría, Orlando León Lemus (alias el "Colorado") y otro sujeto de infame y bien ganada reputación, Policarpo Soler. Quizás hubo más atacantes, pero estos son los tres que recuerdo. Estaban armados hasta los dientes con armas automáticas. Pertenecían al llamado Movimiento Socialista Revolucionario (MSR). Su jefe era el abogado Rolando Masferrer Rojas, quien no estaba presente. A éste último lo conocí en persona años después en el teatro Sauto de Matanzas y me impresionó por su sencillez, cultura y elocuencia. En esa oportunidad Masferrer pastoreaba a un redomado energúmeno llamado "el Campesino", de triste recordación durante la Guerra Civil de España y cuya única virtud que yo sepa fue que no le gustó Stalin y salió de la URSS a cajas destempladas para denunciarlo (y evitando que lo descabezaran).

¿Por qué la ausencia de Masferrer en Orfila? Ciertamente no fue por miedo. Quizás los atacantes masacraran a las víctimas por propia iniciativa. Sé que no todo lo que brilla es oro y que las apariencias engañan. Sin embargo, el antiguo miembro de las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil de España y que los sicarios castristas volatilizaran en Miami muchos años después, eventualmente había abandonado las veleidades izquierdistas. Su tío el Coronel Cornelio Rojas demostró su legendario coraje enfrentando la escuadra de fusilamiento en Santa Clara.

Entre los políticos de Cuba había la costumbre de mantener un grupito de simpatizantes alrededor de sus locales de reunión. Quizás para enfatizar su naturaleza política, en el frente de la casa de Morín Dopico había algunos: entre ellos el policía Luis Padierne y un militar de apellido La Osa. Nunca estuvo claro para mí la razón por la cual la esposa de Morín saliera al frente de la casa casi en el mismo momento en que empezara la balacera. Simultáneamente La Osa, enfundado en su uniforme de Teniente del Ejército, se tiró al suelo.

No recuerdo exactamente la secuencia de acontecimientos, pero el camarógrafo y periodista Eduardo Hernández (alias Guayo) parapetándose detrás de los atacantes, filmó la dramática balacera. Mi amigo Robert A. Solera, autor, periodista e historiador, quien tiene la gentileza de publicar mis trabajos y a quien conocí en persona durante las exequias de mi hermano en el 2008, afirma en el "internet" que después de la primera proyección del documental "Bajo las Balas" (título inexacto pues el tiroteo fue solo en una dirección y "Guayo" estaba detrás de los atacantes) en dos cines de la capital, fue suspendida por Alejo Cossío del Pino, entonces ministro de Gobernación con Grau San Martín.

Creo que mi amigo Solera tiene una información errónea. Yo en esa época vivía con mis padres en mi nativa Matanzas y tenía doce años de edad. Mi único tipo de memoria es visual. Mis oídos son totalmente desmemoriados. El mencionado reportaje fílmico lo vi en Matanzas, no una sino varias veces y los únicos cines que frecuentaba eran el "Velasco", el "Moderno" y el teatro "Sauto" que se convertía en cine cuando no había obras teatrales. Aunque visitaba La Habana un par de veces al año, no fue hasta 1953 que me mudara permanentemente a la capital.

Emilio Tró al ver a la esposa de Morín caer, salió desarmado en su ayuda, cayendo abatido por dieciocho plomos. No tengo información sobre si alguna vez Tró asesinó alevosamente a alguien. Todas las víctimas de Orfila fueron entre los atacados: los primeros en morir fueron la esposa de Morín y el bebé que llevaba en el vientre. Casi inmediatamente después caen abatidos Emilio Tró y el policía Luis Padierne, Manuel Villa recibió balazos en una pierna, quedando tullido para siempre. Los atacantes se dieron a la fuga, a excepción de Mario Salabarría a quien le encontraron más de $13,000.00 escondidos en sus zapatos. Nunca dijo el origen de ese dinero y murió en prisión.

Sobre el epílogo de Orfila existen muchas versiones, pero la realidad permanece velada por el misterio. Lo que sabemos es que el Teniente Coronel Landeira fue ordenado por alguien a restaurar la paz y arrestar a los combatientes. Landeira estaba al frente de los tanques en Columbia y los usó desbaratando el asfalto de las calles en el proceso. El semanario humorístico "Zig-Zag" presentó una portada con un tanque y un letrero que decía: "Llegó Landeira en su tanque y el Colorado dio cranque".

Una versión nunca confirmada sobre la intervención de unidades blindadas del ejército fue que el Presidente Grau, informado de la situación, contestó que dejaran que los pandilleros se mataran entre ellos. Que fue el Jefe del Ejército General Genovebo Pérez, de visita en Washington D. C. quien enterado de la situación diera las órdenes a Landeira. Todo conjetura. Sin embargo, el General Pérez, ya retirado del servicio y residiendo en su finca de Las Villas, fue víctima de un atentado a su vida que casi tuvo éxito. "El Colorado" Orlando León Lemus, murió varios años después, acorralado a manos de la policía de Batista, contra quien conspiraba. Policarpo Soler, un sicópata criminal si alguna vez existió uno, merece un estudio separado. Fugado de varias prisiones, entre ellas el Castillo del "Príncipe", del que nadie se fugara antes, siendo prófugo fue entrevistado por la revista "Bohemia". Después fue recapturado y encerrado temporalmente en la cárcel de Matanzas.

Durante la misma semana, Policarpo tuvo la visita de dos hombres y una mujer con periódicos en las manos. Inexplicablemente el Alcaide del vivac, un señor de apellido Sainz, a quien todos llamaban "Mulato Sainz", permitió el ingreso de estos tres hasta la celda de Policarpo. Prontamente los periódicos cayeron al suelo y de ellos surgieron sendas ametralladoras de mano. También increíblemente "Mulato" Sainz se abrazó a Policarpo mientras le decía "Policarpo, no te vayas, que me desgracias". La respuesta de Policarpo fue: "Mulato, yo no me quiero ir, pero no puedo hacerle ese desaire a mis amigos".

Eventualmente el clima de Cuba no se hizo muy acogedor para Policarpo quien escapara a la República Dominicana para ofrecerle sus servicios criminales al "Chivo" Rafael Trujillo. Este lo empleó como matón principal, pero nunca se fio de él. Uno de los antepasados del "Chivo" era el sicario colonial Trujillo-Monagas y el "Chivo" odiaba a los cubanos. Policarpo en su insania creyó que podía desafiar al "Chivo" y su muerte ocurrió en medio de una batalla campal, acorralado en su casa. No todos los "mulatos" son como Sainz. Cuba regresará a la civilización solo mediante el derrocamiento de la dinastía castrista. Después, debe rechazar la violencia para obtener y mantener el poder político.

 

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